Detrás de uno de mis trabajos

 Cada pintura que hago tiene una historia detrás, y esta en particular fue muy especial para mí. Desde que imaginé la idea hasta que puse la última pincelada, pasaron muchas cosas que quiero compartirles.

Todo comenzó con una inspiración muy simple: una canción que escuchaba mucho en ese momento. Me transmitía una sensación de calma y nostalgia, y quise convertir eso en colores. Decidí usar pintura acrílica porque me encanta cómo se mezclan los tonos sin forzarlos, como si fluyeran solos. Quería que fuera algo suave,  formas no tan definidas. El proceso no fue perfecto. Me equivoqué varias veces, especialmente con el fondo. Lo empecé tres veces porque no lograba el color que buscaba. Hubo momentos en los que sentí frustración, pero también me obligó a detenerme, respirar y seguir con más paciencia. Aprendí que no se trata solo de pintar, sino de entender que el arte también es un reflejo de tu estado emocional.


Cuando lo terminé, sentí una mezcla de alivio y satisfacción. No solo porque había quedado como quería, sino porque en ese cuadro estaba yo: lo que sentía, lo que pensaba, y lo que necesitaba soltar.

Y ahora que lo comparto aquí contigo, siento que sigue vivo, que sigue contando algo... aunque cada persona lo vea diferente.


Comentarios

Entradas populares